EL GLOBO DE LOS SUEÑOS

EL GLOBO DE LOS SUEÑOS

Ocho meses. Más de 124.000 mujeres. 53 kilómetros. Estas cifras son las que definen la Carrera de la Mujer de este año. Y no miento si os digo que me encanta saber que estoy dentro de esos números que encierran miles de sentimientos y de historias, de kilómetros compartidos con mujeres que decidieron cambiarlo todo a través del running. Y creo que no hay post mejor que éste después de compartir con vosotros el anterior, el de la gorda que corre, el de la historia de alguien que como yo empezó en esto por casualidad y que se ha dado cuenta que el running es parte de su día a día.

Valencia fue la primera ciudad y Barcelona la última hace una semana en acoger la Carrera de la Mujer. Entre ellas he conocido a miles de mujeres y de vivencias que me han hecho darme cuenta que estamos aquí para hacer historia, que hemos llegado al running para demostrar que podemos hacer posible lo imposible, que cada vez somos más y que estamos dispuestas a hacernos notar. Cada ciudad ha tenido su historia y cada carrera me ha enseñado que no hay meta imposible si crees que puedes alcanzarla.

Carrera Mujer Valencia

Carrera Mujer Madrid

Carrera Mujer Coruña

Carrera Mujer Sevilla

Carrera Mujer Barcelona

Me quedo con el ambiente de Valencia, la luz de las calles de Madrid, la brisa del Atlántico en Coruña, el color especial de Sevilla y de su gente y me quedo con las calles de Barcelona y su espectacular salida. Todas esas imágenes están grabadas en mi memoria y en todas ellos estoy rodeada de mujeres especiales que me han hecho valorar un poco más cada kilómetro recorrido. Gracias a Cristina, María, Chelo, Silvia, Chelo, Merche, Lucía, Nuria, Paula… Gracias a las miles y miles de mujeres que han dado sentido a esta historia que hoy cierro con buen sabor de boca. El que dejan las cosas que te marcan para siempre.

Muchos cuestionan estas carreras por ser solo para nosotras. Pero os digo convencida que son necesarias. Solo tengo que cerrar los ojos y acordarme de todas las mujeres con las que me he cruzado en el camino. Todas iban sonriendo. Y en una sociedad que avanza demasiado deprisa, donde los sentimientos se esconden y donde los superficial impera yo me sigo quedando con las lágrimas que me deja una meta compartida, una marea rosa y una mano amiga con la que compartir mucho más que kilómetros.

El globo molón de Zurich ha volado alto en cada ciudad de las que he visitado. En algunas lo he soltado al cielo cuando he acabado y en otras lo he regalado a algún niño que lo miraba con ojos de ilusión. En la vida hay que compartir momentos, instantes y vivencias. Si no tienes con quien compartirlos nada tiene sentido. No sé lo que me deparará el 2018 pero solo espero seguir compartiendo todo esto con vosotros. Ojalá más metas me esperan. Ojalá estéis todas ahí para celebrarlas juntas.

GRACIAS POR AYUDARME A CUMPLIR SUEÑOS

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